¿Cuál es el mínimo astigmatismo que debería ser corregido?

     Esta cuestión es sumamente relevante, y creemos que ahora estamos en condiciones de aportar una buena respuesta. Recientemente, junto a Eloy Villegas y Encarna Alcón, hemos llevado a cabo un estudio para intentar atajar esta cuestión. Lo publicamos en el “Journal of Cataract and Refractive Surgery”, aunque aquí os avanzaré alguno de sus resultados.

     Un astigmatismo sin corregir puede deteriorar significativamente la calidad visual. En la imagen mostrada más abajo, se muestra como ejemplo el impacto del astigmatismo en la calidad visual (simulación realizada por cortesía de Juan Tabernero). Las lentes de las gafas generalmente corrigen el foco y el astigmatismo con una precisión de 0,25 D. En las lentes de contacto tóricas, la ausencia de una estabilidad rotacional, reduce su eficacia en cuanto a la corrección del astigmatismose refiere. Además, generalmente, las lentes de contacto tienen potencias de cilindro de 0,75 D o superiores en pasos de 0,5 D. Por otro lado, los errores que se producen en la corrección del astigmatismo mediante la cirugía refractiva son de 0,5 D o incluso superiores. Por ello, la corrección de un astigmatismo de 0,75 D o inferior, generalmente constituye un dilema para los cirujanos refractivos.

Simulación del astigmatismo. Foto: Juan Tabernero

Simulación del astigmatismo.

     En la cirugía de catarata, las lentes intraoculares tóricas constituyen una opción para los pacientes con córneas astigmáticas, pero la posibilidad de crear un nuevo astigmatismo inducido debido a la incisión corneal y a los errores en la rotación e inclinación de la lente al implantarla, limitan su eficacia para astigmatismos moderados. Por esta razón la potencia de cilindro mínima que se comercializa está en torno a 1,0 D. Una opción que se utiliza habitualmente para minimizar el impacto visual de este astigmatismo residual es dejar un cierto desenfoque residual para lograr un valor nulo del equivalente esférico, para colocar el círculo de confusión justo en el plano de la retina.

     La cuestión práctica más importante, y que aún no sido completamente resuelta, es determinar el valor mínimo de astigmatismo que tiene impacto en la visión espacial. Esto podría establecer un límite práctico a la la corrección, obviamente determinado también por la precisión específica del método de corrección que se elija.

Correción del astigmatismo vs AV

Correción del astigmatismo vs AV

     Estudiamos como afectaban a la agudeza visual (AV) pequeños grados de astigmatismo natural, por debajo de 0,5 D, así como su corrección. Y encontramos que en ojos normales, la AV no depende de una precisa corrección del astigmatismo para valores de éste inferiores a 0,5. Aunque se apreció alguna diferencia individual, la corrección de un astigmatismo inferior a 0,3 D no conllevaba una mejora en la agudeza visual. Incluso algún sujeto experimentó una leve reducción de su agudeza. La siguiente figura muestra las diferencias en la agudeza visual antes y después de una cuidadosa corrección del astigmatismo.

Conclusiones

     Estos resultados tienen algunas implicaciones prácticas a la hora de establecer la corrección óptima para un astigmatismo igual o inferior a 0,5 D, tanto para una corrección óptica como quirúrgica. De acuerdo a nuestros resultados, podemos esperar una cierta mejora de la agudeza visual al corregir astigmatismos superiores a 0,3 D. Sin embargo, hay que tener en cuenta que esto solo ocurriría en el caso de una alineación perfecta del eje de la corrección aplicada. Así, un error de 10º provocaría un astigmatismo residual del 35 % con un cambio en la orientación de un 40% y un un desenfoque adicional de la mitad del astigmatismo residual. Por ejemplo, si quisiésemos corregir un astigmatismo negativo de 0,5 D, el error de 10º nos dejaría un astigmatismo residual de 0,17 D con una rotación del eje de 40º y una esfera inducida de +0,09 D.

     Estos errores en la corrección de valores bajos de astigmatismo, pueden causar un efecto negativo en la agudeza visual debido a la ruptura de la posible neuroadaptación existente a la orientación del astigmatismo previo y la posible adicción de una cierta potencia esférica, induciendo miopía.
Estos resultados nos proporcionan un sólido argumento para que pequeños astigmatismos naturales, típicamente por debajo de 0,5 D, no se corrijan en la práctica ni óptica ni quirúrgicamente.

Podéis descargar el estudio completo aquí.

El presente artículo constituye una traducción realizada por Ophtalmos y supervisada por Pablo Artal del ya publicado originalmente en inglés en su propio blog (pabloartal.blogspot.com.es).

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Pablo Artal
Catedrático en la Universidad de Murcia.

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Comments(2)
  1. PEDRO 12 junio, 2015
  2. Sebastián Daskaloff 24 junio, 2015

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